Miles de ultraortodoxos se manifestaron ayer en Jerusalén para protestar contra el servicio militar obligatorio. La concentración, llamada “la reunión del millón”, reunió a hombres con traje y sombrero negro de diferentes corrientes del judaísmo ultraortodoxo, que representan cerca del 14 % de la población israelí. Los manifestantes rechazarón el alistamiento porque su prioridad es el estudio de la Torá, y bloquearon varias vías de la ciudad durante la protesta, la primera de esta magnitud en diez años.
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El paro del tráfico en distintos barrios y la presencia de miles de manifestantes evidenciaron la magnitud de la movilización. El municipio de Jerusalén y la policía desplegaron más de 2.000 agentes para garantizar el orden y permitir que la protesta se realizara sin incidentes mayores. La concentración generó fuertes restricciones de tránsito y la paralización parcial del transporte público.
El trasfondo de la protesta es una disputa histórica sobre la exención del servicio militar a los estudiantes religiosos. Desde la fundación de Israel, los hombres dedicados a tiempo completo al estudio religioso estaban exentos, pero recientes fallos judiciales y nuevas iniciativas legislativas buscan limitar este privilegio, enviando decenas de miles de órdenes de alistamiento en 2025.
La manifestación revela la tensión entre el Estado y la comunidad ultraortodoxa, así como el desafío político que enfrenta el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, dependiente del apoyo de partidos religiosos. Además, este hecho plantea un debate más amplio sobre la obligación de la defensa nacional y el papel de la religión en la sociedad israelí.

