Al menos 118 personas murieron y más de 200 resultaron heridas por un terremoto de magnitud 6,2 que sacudió en la noche de este lunes la provincia de Gansu, en el noroeste de China.
El Consejo de Estado y el Ministerio de Gestión de Emergencias decretaron una respuesta de nivel Il al siniestro, que afectó especialmente al condado de Jishisan, en Gansu, y la ciudad de Haidong, en la vecina Qinghai.
Los equipos de rescate comenzaron a trabajar temprano este martes, y el presidente Xi Jinping urgió hacer todos los esfuerzos en las tareas de búsqueda y socorro, así como en la atención a los damnificados.
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